viernes, 31 de octubre de 2014

Te equivocas en todo, tonto mío...


H u y e s   d e   t u   d e s e o
Lo he visto, al roce de mis dedos.
Lo  he  visto, volándose desnudo en un sólo reproche tuyo. Y sí, 

lo reconozco: yo también le he huido. Con los versos vencidos y fósforo en los ojos.
Y te juro, que más de una vez, le he visto vistiendo el disimulo. Desnudo y en pura flor del "mímulus"
Y también lo he soñado contigo, pero sin ti...
Subiéndose a la cima de mi anhelo. Con los labios fruncidos para beso, con el cuerpo pidiéndonos a gritos. Con el rock and roll de los sentidos escapando por los bordes de tu pecho. Crujiendo, como cruje el jirón de la mañana, como cruje la nada de la ausencia, como cruje y se parte en mil pedazos el temblor de mi sueño esta noche.

Y tú aún no sabes, tonto mío, que a veces te contemplo como a un niño por dentro con su alma de león...
Reconoces mi voz, pero no ruges
Y quien te dijo, ¿Qué acaso fuese yo el amor disfrazado?
¿O que escriba los poemas con una media de seda 
en cada pierna? Sentada sobre la cama. Desnuda, sola y amparada por un instante de ti, en esos ojos redondos, cuando me enfrentas y vuelves a eligir la misma huida.
Dime quien te dijo, tonto mío; que yo empiece el Amor por el techoQue sea tan arriesgada, que me lance sin armas a la guerra o sin correspondencia alguna ¿Yo?
¿A la roja trinchera del amor para balazo a pecho abierto?
Yo, que en rojo sólo anhelo, cruzar el alma del Deseo.
Latir. Saber si me recoges y vuelves a entregarte 
a fuego limpio 
una o mil veces. Si me sueñas, me recuerdas, resuenas y retumbas en mi pecho en verde o en corales.

Q u i e n    t e   d i j o...
¿Qué yo no me bastase 
para curar con alas de palabras
la piel de los vestidos que sueñas que me arrancas? 
¿Dime, en que verso leíste mi secreto? Que soy una cometa veloz que se alza contra el viento y vibro en esta voz que el corazón nos calla. 
Quien te dice, que yo no esté jugando al puto verso en todo 
lo que tú, me has leído. 
O que pronuncie la palabra "amor" como una insensata, a pecho abierto contra el hambre o el hombre. 
¿Quien te dice, que yo me lance a "amor" sin seguro de amor a todo riesgo? 
¿Cómo puedes pensar que en estos tiempos del hombre sea 
aún romántica, tontántica, angélica o idiota?
Yo: que sólo sueño un sueño,
mientras tú; sonríes 
o me miras a hurtadillas. Si me lees; tratas de analizarme, y te equivocas en todo, porque huyes, y estás tan ciego que no puedes leer:

Que s
ólo me he vestido para empezar un sueño.
Yo sólo he escrito: D E S E O  y le he puesto una flecha
y las letras de tu nombre          
t o n t o    m í o   


"mujer de aire"

martes, 28 de octubre de 2014

Miguitas de pan


No escribiré tu nombre.
Si me paro a contemplarme me diluyo.
Este griterío en mi cabeza, en esta ciudad tan grande que no me verá llorar. 
Esta ciudad tan llena de pretéritos; tan viva de muertitos y tan de moda en su crisis jocosa, echándonos la culpa de todo a bocajarro.
Pero ha llegado noviembre y ya han colgado las luces que esperan la consigna que dicte: ¡Consumid y ser felices! ¡Llega la Navidad!
A esta ciudad tan llena de desahucios, tan lacrimosa y tan ciega de otras lágrimas.
Al amor de aprendernos también lo desahuciamos.
Y yo que iba vestida tan bonita.
Tan bonita y tan limpia fui contigo, que sólo te dejaba mis palabras, que como decía mi abuela: podrían muy bien haber sido miguitas de pan. 

"Si quieres conquistar a un chico que te gusta, sólo tienes que ponerte bonita y dejar a tu paso miguitas de pan blanco para él...
Los hombres, son así de sencillos". 
Eso me decía...
Pero esta tarde supe que yo te dejé mis migajas de pan para nada. Que yo desperdicié mi pan para quien no se atreve al hambre. 
Para quien ya tuvo bonitas vistiéndole el amor y no subió al amor de las bonitas, ni supo cómo amarse jamás de los jamases.

Lecciones aprendidas: 
"Lo que no ha de ser para ti, déjalo volar"
Tú me lo decías, madre-abuela y yo tan torpe.
Pero sé muy bien que esto, no es un poema ni yo soy poeta.
Soy la mujer oceánica. La que ahonda los mares y se ahoga en su propia sed de mar.
Esto no, no es un poema. 
Aquí sólo se cierra la historia más antigua de la humanidad. 
Parece que mi tonto corazón no ha cesado de insistir en buscarte y buscarte, para dejar sus migajas por esta ciudad tan grande que como nosotros, tampoco se sabe amar.
Tantas migajas en vano...
Y yo que sólo siento madre-abuela, que hoy pago la culpa de no haber correspondido, más de una vez, a otras miguitas.
Todo es una absurda ecuación que no podemos resolver. 
No aprendemos a amarnos ni a despejarnos la X. 
Soñamos y sabemos que un día; o aprendemos a amar de verdad o moriremos de "Nada" con las agendas repletas, en esta ciudad tan jaula.
Este griterío bailando en mi cabeza. Migajas que se retiran hacia su acabose el pan. 
Si me paro a contemplarte: sólo lloro y me diluyo.
Soy la mujer oceánica. La mujer del verbo y de la sal.
Aun así, no escribiré tu nombre. 
Tú nunca lo leerás. 



"mujer de aire"

lunes, 27 de octubre de 2014

No quiero estar aquí...


No quiero estar aquí
debajo de esta piel
de sombra-duda-alondra
No quiero estar así
ahora:
mirándote de lejos
desnuda y afilada
No quiero estar aquí
volando una vez más
de la noche a tu sombra
y de tu sombra
al territorio escueto
de este alfabeto virgen
para beso

No quiero estar aquí
Ni que me digas
lo que tengo que hacer
o adónde debo ir
Que vuelvas a mirarme
sin mirarme
o sin que yo te vea
Haz algo de una vez
¡Atrévete!
¡Cométete en la sed
que no cometes!
¿Acaso no me ves?
Haz algo, joder
Haz algo...
Llora, grita
P a t a l e a
Apártame o abrázame
Llámame o escríbeme
¡Sal de ti de una vez!
¡Sal de ti!
y sácame de mí
Porque no quiero
estar aquí
en esta
sombra
duda
          ¡SOLA!!

sábado, 25 de octubre de 2014

A veces...

"La carga que tanto pesa" de Manuel Luna


A veces he soñado que me atrevo
Que oso otro lenguaje donde sí puedo ser
Que mi mano te escribe un renglón nuevo
donde acaba la pausa
y empieza el punto cero
Y vuelve frente a mí
lo que yo te pedí

Tu primera mirada
y tus palabras
bailándome 

en las tripas
en la risa
en la prisa
en la indecisa...

A veces he soñado que no insisto
que no me precipito

ni cometo estos versos
Que no trazo caminos con los dedos
Que simplemente dejo que todo fluya 

y surja algún reflejo
cualquier charquito o espejo  

o instante de mí
vivo de fugacidad y otoño
que pueda volar libre y salpicarte

A veces he olvidado el minutero
Mi impermanencia de alfanje 

y el diapasón de tu tiempo
O a mi pequeña indomable
niñísima impaciente
saliéndome del vientre 

por los vértices
o a chorros por la voz

Entonces me he volcado
hacia mi adentro

y desnuda contra el núcleo
de mis centros
Me he hecho yo el reloj 

y el tiempo
que va dando la cuerda a mis horas

mis días
mis normas
a ritmo corazón
a ritmo lento
No pensamiento ni "quiero"
no poema
no boca
no gesto
no palabra
no acción
ni decepción
ni lágrima
ni bálsamo

no no no

A veces sólo a veces
he soñado que tú
al fin
sales de ti
y te me ofreces

y algo que no puedo
ni sé bien
cómo decir


empieza

a sucedernos
sucede sucede sucede
"mujer de aire"

martes, 21 de octubre de 2014

Mantra de Mujer, por Malala (Slam)

* Imagen yin y yang César Ramírez


Valiente esa mujer, que cierra sus tinieblas y enhebra un nuevo pacto con la vida. 
Hermosa la mujer arrecife, la mujer colina, la mujer tempestad. La que escribe sus vértices y se abre de sal.
Auténtica la mujer coraje, la mujer trinchera, la que enfrenta sus guerras y no busca en la boca del error la derrota.
Paciente la mujer de arena, la mujer arroyo, la mujer cobijo de los sueños rotos. La mujer de este siglo, la mujer inconclusa, la mujer del ahora.
Bendita la mujer esperanza a pesar de los tiempos que corren.
La que rompe los cofres del tedio y el orden, la que viste y se calza su propia verdad. La que nunca se miente.
La mujer, del grito rojo en la garganta.
La que canta sin llanto los días de lluvia.
La que llora la lluvia y avanza
La que hoy no se rinde.

La mujer que nos vive.
La mujer que nos llama.
La mujer que nos llama.
Yo, quiero estar ahí.
Yo: hermana milenaria de luna, estrella, sol, planeta. 
Yo: la amante. La dádiva, la vida, la sangre. 
Yo, la que canta, la que danza, la que llora, la engendra, la que pare con dolor. La que amamanta, la que educa.
Yo, en la guerrera tribal, yo en la virginal...  
Herida o glorificada. Jironeada, devastada, atada de pies y manos, vapuleada, por los siglos de los siglos
¡Quiero estar ahí!
Sin lisonja, sin lágrima, sin ego. Sin odio, ni territorio.
Yo, Diosa de ti. Yo, la Dakini.
Quiero: pisar firmemente la Tierra del hombre. 
Yo, mujer redonda, completa en todas las edades. Yo, en la libertaria en la niña salvaje. Yo, en mi espíritu tan sabio como anciano. 
Quiero nacer y que me dejen Ser. Que no me rasguen, ni me borren. 
Y amanecer desnuda frente al hombre, para decir: 
Que voy a pronunciarme y a filas de la vida, me voy a construir y sanaré cada herida y nunca más seré carnaza, ni costilla, ni jirón, ni carne de cañón.
Yo: la manzana y la voz. Yo, la Eva milenaria.
Quiero: unificar Mujer y Hombre. 
Que no vuelva a existir jamás guerra entre los sexos. 
Que no viva en el mundo ni una sola niña sin escuela, para que mañana pueda educar sabiamente:
al hombre y  la mujer
al hombre y  la mujer
al hombre y  la mujer

Para que mañana pueda estar aquí y Ser.                                      
                             Mujer sin guerra.
                                   Mujer madre de Tierra. Mujer.