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domingo, 5 de septiembre de 2010

Mariposa



Vivir en un cielo detrás del ocaso
Tener un pincel mago y dibujarlo
Dejar el gris en el ayer, borrarlo
Volar de nuevo hacia mi otoño raso

Andar en las nubes, besar la aurora
Pedirle a un nuevo Dios y de puntillas
Que traiga hasta el agua de mis orillas
Sueños que de noche mi sueño implora

Ser sólo alma blanda, ansiar las olas
Hundir los miedos, atreverse a todo
Sentirse una flor blanca entre amapolas

Amar la magia, vivir su cadencia
Romperle el rostro vil a la indecencia
Ser mariposa azul, sentir mi esencia 


"mujer de aire"





Silvio Rodríguez


Mariposas





martes, 18 de mayo de 2010

Lanzarse al universo



A veces los sueños que tenemos, son lo que más se parecen a nosotros mismos,
a lo que debiéramos ser y todavía no nos atrevemos.
Por eso se hace tan necesario pincelarlos, darles vida en cada detalle y hacerlos niños mimados en nuestra ilusión, no poner nada por delante de ellos, que nadie los pise, ni haga que se tambaleen ni un solo instante para que puedan cumplise...
y mimarlos y
acariciarlos y revivirlos cada noche, hacerlos poesía y como dice Silvio incendiar el cielo si es preciso, porque así es como logras que se vuelen en los átomos del aire mientras duermes y que lleguen hasta el centro del cosmos, para cobrarse vida porque tú has pedido que así sea.

Ahora
, que mi fe en el amor vuelve a ser una flecha que lanzo al centro del universo, dejo de andar hacia atrás para recoger cachitos de nostalgia y herrumbre que puedan llegar a entelar mi sueño de ahora, de este instante.

Y ya con el pijama puesto, o a veces medio desnuda,
me detengo y converso frente a la que se lava los dientes mientras me mira, leo en sus ojos su verdadero sueño, su deseo y le hago un guiño que siempre me devuelve.

Luego me voy a la cama, bostezando pero sin demasiadas ganas
de dormirme del todo, por eso
me enredo un rato entre las sábanas, dejándome atrapar por el aire, por el fuego, por la luna si es que hay luna, por cada uno de los elementos de la noche, pero sobre todo por el deseo intenso que late dentro de mi pecho
E
ntonces cierro los ojos y empiezo a ser exactamente aquello que estuve imaginando durante el día.

Y allí cuando me entrego al momento, a la casi magia, a mi sueño de ahora,

a mi deseo de alcanzar su deseo, al amor que estoy lanzando
como una flecha
al centro de su vida, me detengo para poseerlo
y aunque vuele a vuelo raso sobre la cama, dejo de ser de aire y me hago fuego y me fundo con la noche y a veces incendio el cielo para que sea.

mayde molina


Un mundo de contrahechos
se esparce en la cartulina,
bordado con punta fina
como los pelos del pecho.
País en que los deshechos
son amados todavía,
es la comarca sombría
donde la luz se perdona,
porque allí van las personas
del sueño a la poesía.
 
En un sofá diminuto
posa minúscula gente.
Unos sonríen al lente,
otros cuentan los minutos.
Bichejos de rostro enjuto
se asoman a celosías
y carroñeras arpías
prestan garras al retablo,
mientras hace redonda el diablo
del sueño a la poesía.
 
Un pavo real se pasea
por un desván en penumbras
y a su paso, que deslumbra,
la oscuridad se voltea.
¿Qué transformó pluma en tea
de apariciones umbrías?
¿Qué pasión, qué melodía
tocó el corazón humano
para conducir la mano
del sueño a la poesía?

Silvio Rodríguez

domingo, 18 de abril de 2010

Leyenda cercana





Respiraba el aliento tibio,
de la última noche en vela.
Había sido la primera vez,
que sentía galopar contra mi calma
el rumor agitado de una antigua esperanza,
antes de que despuntara el alba.
No había luna, o si la había,
estaba oculta detrás de los nublos
y yo no podía contemplarla
desde mi ventana.
Todos los poetas,
que recordaba en mi memoria,
habían evocado desde siempre
a la misma luna mágica y embustera
y esa noche no aparecía
para poder mentirme
o al menos, inspirarme a mi.

Me pregunté si alguna vez en la vida,
habría sido poeta.
Si alguna vez en el futuro,
sería capaz de caminar,
con pasos firmes sobre la tierra
y no de puntillas
como cuando era solamente una niña…
De sí sería capaz, algún día,
de dejar de ser de aire como entonces,
y no tener que sostenerme más
en la nostalgia de los sueños,
que se evaporaban cada vez que despertaba.

Mi memoria deambulaba con nostalgia
por las antiguas delicias del recuerdo,
de las cosas que me habían hecho ser,
alguna vez muy dichosa.
Las orillas del verdadero amor,
que a veces, había encontrado sin buscarlo,
bajo la misma luna de los poetas.
Despertando o acariciando amaneceres,
mientras permanecía cercano al alma,
para después, un día,
Un día de este mundo, en que nada es eterno,
ver como se volaba el sueño,
hacia el corazón, hacia el recuerdo,
sin razón aparentemente comprensible.

Entonces, yo llegaba a casa con los pies mojados,
temblando, llena de arena,
para enfrentarme una vez más
a la soledad del verso humano.

Ser soñador tiene su precio,
se paga al despertar cada mañana…
A pesar de todo,
a pesar de que algo,
me decía que no lo hiciese todavía,
de saber que podía perderte,
antes de que ni siquiera
te hubiese encontrado aún,
empecé a imaginarte a mi lado
para hacerte una leyenda cercana
en vez de sueño del mañana,
como siempre había hecho.

Lucíabluesindreams



Imagen "palabras al viento" de Teresa Salvador, "Fábulas" en flickr
http://www.flickr.com/photos/teresafabulas/4241764522/in/set-72157622857367449/