lunes, 20 de octubre de 2014

Recojo los ojos...

Recojo los ojos con los versos
Los cierro con la mano que domina
y reescribe la cordura
No tengo nombre
No tengo furia
No tengo rama
Ni agua
Ni futuro preciso o inmediato
Sólo llevo estos ojos que se incendian
Sólo llevo estas rémoras
colgando de la vida

Si aún sueño que vivo
Sabrás que es porque sigo 
escribiendo:
los ojos que me inundan
los ojos que me pueden
los ojos que me angustian
cuando me duelen tanto 
los ojos que nos miran
y van cayendo las horas
que como versos coagulan 
las dagas de tu ausencia
indiferente 
cretina
villana
Las noches de tus ojos
profundos 
inocentes 
y tan culpables el día
que aparecieron desnudos
como mundos oscuros
frente a mí...

para mirarse
o medirse
en mis ojos

miércoles, 15 de octubre de 2014

Ya no me duele...


Ya no me duele
Ahora vivo en los días como en la lluvia
Miro en mi corazón:
ya no me duele aunque me ignores
Tenías razón
Debí ser mariposa...
Me fui de ti y ahora
solo intento un amor que sea como el mío

He aprendido a nacer para ser libre
El amor que hay en mí
es tan infinitamente grande
que inunda el Universo
Pero tú mirabas a otras y yo: 
regresé a la lluvia
Aprendí a Volar
a ser de mí
a decir basta
y BASTA
a dar la GRACIAS
A comprender
que fuiste TÚ
quien me curó 
salvajemente
de ti

He emprendido un camino
Ahora sé elegir
Y sé que solamente 
puedo amar:
un amor como el mío
y la vida 
en este hermoso
Uni-VersO
de la lluviA

"mujer de aire"


martes, 14 de octubre de 2014

Una mujer de barro


A veces me he soñado:
una mujer de barro
Una mujer dentro de una mujer
sin límites ni cánones

Una mujer simplemente

de barro alma y sangre
que no quiera teñirse de rojo los cabellos
ni ponerse tacones para alcanzar el aire

Una mujer francamente valiente

sin frío en los renglones
Que no me escriba la nieve
ni piense que aún es débil

Una mujer de raíz y sin enigma
que no se me derrita 
a lomos de la vida 

Una mujer de barro

como un mundo de alfanje
puesta sobre mis pies

Una que no me dicte

que no desahucie al hambre
ni tan siquiera al hombre
Que no me salga a la vida 
o a la ausencia
como se va a la guerra

Una mujer sin trinchera
Tan arriesgada y sencilla 
que sepa noche y día  
cometerse 
en primera persona 

Una mujer redonda 

que no se me derrame por los bordes

Sueño...
Una mujer tan libre y a mi aire
tan verdaderamente hecha 
de piel barro y alfanje
que pueda parecerme 


una mujer perfecta
o el reverso de un ángel


"mujer de aire"






sábado, 11 de octubre de 2014

Somos...


Somos mejores que los sueños que no hacemos...
Mejores que la risa del espejo, que el renglón nunca escrito por si vuelve la lágrima...
Mejores que el perdón o el olvido, o que el crujido del pecho en noches como pueblos donde la soledad se ancla y puede prometernos un consuelo.
Somos, mejor que los momentos que ya nos hemos dado. Mejor que los silencios, mejor que el "entre líneas" y la ausencia.
Mejor que la impaciencia y cualquier otro *Remedio que pueda inventar para ella.

Somos, como un compendio de cráteres abiertos a placer de uno mismo. Como la cognitiva piel de los sentidos, o el saberse en el aullido noctámbulo del manso territorio lobo adentro...
Somos todo aquello tan cierto que no decimos, que no desentramamos, que escondemos del sol o del viento, o de nosotros mismos, por temor a no gustar en lo que somos. 
Somos tan infinitos como rasos, tan absolutos como riesgo, tan pequeños poemas como inmensos versos que se incendian, somos.

Somos hijos del viento y la ciudad dormida, del ungüento en la boca y en la herida. 
Somos, hebras cohibiendo la emergencia y somos, tal vez aún sin saberlo, la misma profecía en piel de la ternura prometida.
Somos la libertad nunca escrita por mano de la escriba que escancia sus temores llana y solamente en el aire.

Somos pequeños prodigiosos, con dedos corazón y ojos de fuego hambriento.  
Somos calidoscópicos colores sin fronteras, y el alma en una hoguera, y el sueño colgando en los balcones.

Somos como el rojo secreto de la noche, que se teje en la espera del beso aún no dado.  Somos: el amor no derramado, por miedo a que no sea cierto y sincero, o a que sea tan amor que nos derrame...
Somos una voz o un sonido, una altitud o un declive, un mar en tempestad por lo vivido y el sonido del Hang en el latido.
Tic-tac, me pido licencia para amar, tic-tac...
Somos soledades que se abrigan, distancias que se miran de cerca y de lejos, manos que se contagian la brisa y la espera. 
Somos la balanza, la fuerza, la frontera, la paz y la tormenta, la sed y el agua. 
Somos semáforos en ascua, canción para guitarra en vena, oquedades hambrientas de avena y licores de amantes.
Somos benditos corazones cobardes, tan locos de amarre, tan imposibles de atar a lo que todo el mundo ata... 

Somos tantas cosas que nos prohibimos, tanta sobriedad guardando incendios y tanto apego al tiemblo y tanta sed de vuelo, tanta...

Somos la austera nostalgia del niño eterno dentro, la bien verdad del recuerdo llevando una vez más la frente hacia el cansancio.

El caballo "del vale" y "me resisto" o "me arriesgo y avanzo"

Somos y sin saber bien lo que somos; caminamos, vivimos, latimos. Nos hemos confrontado sin apenas rozarnos. Y nos hemos besado con los ojos, pero nunca con los labios.

Somos, sólo somos o seremos...
Esto que ahora escribo y todo lo que deseemos.

"mujer de aire"


martes, 7 de octubre de 2014

Escribir...


Escribir y alzar un cortafuegos. 
Una boca de incendio que te salve.
Escribir; bajar hasta el mismísimo infierno, morder cuneta y labio. Y escribir para morir o vivir con tinta china y sangre. 
Escribir para decir que hoy al fin te sobrevivo y que es cierto: "el amor nunca te mata" 
Te teje y te hace fuerte y despiertas un día y te lo arrancas. 
Escribir; vivir dentro del tronco de un olmo y salir solamente a la intemperie para tatuarse en el pecho: causa y vida. Y así que lea y comprenda, que siempre acabo sobreviviendo. Que en este mundo de tuertos jamás los embusteros vencieron a los nobles. 
Escribir para uno mismo. Relatarse o re-inventarse y volver a construirse palmo a palmo, lenguaje a lenguaje.
Escribir y tener verbos de sangre que te salven del hambre del hombre ruin. Que siempre pueda decir: "me desmiembro de todos los tristes" Me desmiembro y elijo quedarme con mis rotos y volver a empezar como si la vida fuese simple y no hubiese peligro alguno en el amor. 
Escribir y hallar un patrimonio entre la mano y el pecho. 
Saber que he estado rimando obsoletos, para arrancarte de mí.
Obsoleto el recuerdo, tu tristeza de mundo derramada en mis pechos, tu mentira en mi trigo, tu peligro en mi fin, tu abandono en mi herida, todo selló obsoleto. 
Y sí, sí, sí...
Sobrevivo, para seguir escribiendo y sentir:
Que fuiste tú quien perdió. Que trepaste el descenso, bajaste de mi amor. Perdieron tus ejércitos la fuerza de mis lágrimas. No importa dónde estés, no importa dónde vayas, no importa lo que hagas...
Porque yo sal-va-je-men-te-me-al-fin-me-des-pren-dí:
de tu hombre-del-miento, del cuerpo-del-amor-funesto. 
Y ahora vuelvo a volar lento (porque volar tampoco es tan seguro) 
y apago los incendios a golpe de papel...
Ahora, que ya vencí otro agosto y ruge en mi pecho la leona que sabe deletrear tu nombre y decir: ¡Hoponoponoooooooooooooooooooo!
Ahora; márchate para siempre y nunca vuelvas. 
No asomes por mis versos. No bebas como un necio el último veneno, antídoto de ti... 
Hoy por fin, absoluta, bendigo las palabrasYa no hay tierra, ni patria donde inscribir tu nombre. No me quedan batallas ni cuentas para ti.                            
Puedes medirme acaso en el amor que te daba, o volver a morderme en esa muerte que ya no importa a nadie (ni tan siquiera a mí).
Contémplame descalza para el mundo; sin cobro revertido, ni equipaje de exceso hacia el pasado. 
Y arriésgate a tu suerte de hombre o de diablo.
Aprende, si es que puedes, y protege a tus hijas de riesgos como tú... 
Deja blanco el peligro, deja limpio tu ego, no lo laves en mí.

Que todo está obsoleto
Que todo está obsoleto
Y ahora, sobrevuelo
lejísimos de ti

"mujer de aire"