viernes, 17 de enero de 2014

Un día, aquel que estaba a punto de dejarme...



"La carga que tanto pesa"
          de Manuel Luna
 Un día, aquel que estaba a punto de dejarme vino y me dijo:
“ Quiero volar... Y sé: que para aprender a hacerlo, se necesita un ángel o una mujer de aire.
Pero hay que darles algo a cambio y yo aún no tengo nada que ofrecer”
  Entonces me dio un beso y se alejó. No se paró a escucharme cuando grité  a su espalda:
" Para aprender a volar tan sólo 
necesitas, tu palabra...
Y tu boca desnuda contra el mundo...
Amar tu libertad, ansiar tu libertad, 
construirla al detalle 
Soñarla grande y rauda 
Latirla, lucharla, ¡Vivirla! 
¡Gozar tu libertad para salvarla!
Tener un sueño a cuerpo abierto, que resista contigo el minutero
Un sueño que te presienta distinto, que te derrame el anhelo en la piel y en la sangre
Ser y no ser de Nada, ni de Nadie 
Ni de Ti, ni de Mí...
¡ Ser simplemente ! ¡ Ser y apalabrarte !
Gritar contra el viento:
¡Soy del aire!
... Y ser aire
 Volar sin detenerte, sin tener patria propia, sin dormir en la aurora, 
sin cohibir tu horizonte
Sentir tus alas, contra el viento del Norte, salvando todo cuanto eres...
Y después...
Regresar a mi casa, sin paredes. Repoblarla. Cubicar el amor a la enésima 
potencia junto a mí. Y al fin, por fin...Lograr emanciparlo. Dejarlo que sea 
que sea libre, que sea haga guerrero y luche por nosotros.
Que atrinchere su verbo en el vientre de nuestras noches del hambre.
Que conozca el insomnio por su nombre  
y resuma en el viento sus razones. 
Que te haga vibrar; vivirte y latirme  desde el hombre sencillo.
Que se asome a tu brillo y se nombre leyenda en tus ojos de infancia 
o en mi risa del agua.
Que te obligue a doblarte y no pueda culparte de errores cometidos.
Que libere tus cinco sentidos y te absuelva el latido.
Que logre reinventarte, volcarte hacia el abismo de mi carne.
Reventar en la arteria que fecunda de vida mis días.
Desvestir una a una la herida; domar las bestias y las sombras. 
Bajar a los infiernos, trepar los soles.
Sentirte en la marea, amar a toda hebra,  a corazón de jungla. 
A selva mar,  a verde olivar desnudo,  como pocos lo logran...

¡Amar para volar!”

Le pedí demasiado y se marchó. 
Giró su rostro, lo fui perdiendo en la distancia...
Y me quedé sin sueño. 
Pero supe de él que se hizo con el tiempo un 
gran poeta. Bebió de sus nostalgias... 
¡Se izó a la mar!
Le dio la sal de sus palabras. ¡Volooooó!
Dejó una línea de azul insostenible, quebrando el horizonte.       
Quiso insolarse a cielo abierto, soñarse en el delirio, saber que estaba vivo 
latiendo con los versos corriendo por su sangre.
Iba desnudo como un Ícaro, volando bajo un Sol de medianoche.
Pudo encontrarse y encontrarme; en otro puerto, en otro océano, 
en la Estrella Polar, entre Venus y el sueño del aire.
Pudo volver y revivirse. Decirme a grito limpio, con la mano abierta 
sobre el pecho:  
¡Qué era el nuevo sueño para el hombre! 
¡ Temblé !
¡ Me hice tan pequeña entre sus brazos!
¡Mi corazón tuvo vértigo !

Me amó. Nos redimimos. Pudo creer en mí, latir, vibrar... 
Sentir que era aire, como yo misma lo fui.
Pertenecerse sabiéndose: palabra
raíz libre del Ala

¡ Ave rasa! 

Pudo sonreírme limpiamente. Mirarme y desnudarse. 
Jugar a vencerme eternamente, 
ahora que tenía la cosa más hermosa 
que ofrecerme :  
Sumar las Libertades
Recomenzar: el Aire

"mujer de aire"
  

2 comentarios:

Rafael dijo...

Y todo sucedió en "un día" cualquiera o quizás muy especial.
Un abrazo.

Calma en días de tormenta (Darilea) dijo...

Y ser aire, en el aire, y volar con las palabras. :) Un besito Mayde :)