martes, 8 de junio de 2010

Gotas de limón




















Hoy me encuentro un trozo de alma
en los posos del café instantáneo
de esta taza que me acompaña
para pasar conmigo la noche.

Me asomo al mundo en mi ventana
y la vida me parece algo grave y preocupante...

Hoy he vuelto a cumplir de nuevo años
y este mundo se empeña
en perseguirme con su vano engaño.
El amor ya no existe verdadero
me han timado el dinero
con el que iba a comprarme
un pasaje hacia las nubes
Se han llevado a mares lejanos
mi ciego confiar en el apretón de manos
y en la bondad humana
y ni siquiera tengo hombro
donde apoyar mis lamentos
para que no caigan hambrientos
sobre el suelo
Y ni siquiera tengo agua con que llorar
para nutrir la tierra que pisan
mis pasos descalzos.

Sólo tengo las gotas de limón
que nacen de las cuencas de mis ojos
cada noche que te leo
y pienso si acaso
sólo en sueños 
nos hemos vivido.

Tú que aún no has sido
la promesa azul y rasa que soñaba
el tiempo andando en el amor
se te ha quedado chico el corazón
y una sola tarde te ha bastado
para recorrer mi piel
sin habitar mi mundo.

Pero las gotas de limón que encuentro hoy
bañándose en mis ojos
me dicen que ya no hay realidad ni sueño
ni almas que se encuentren
para enardecerse
ni ángeles caídos
ni manantiales de sal y olvido
ni manos que te escriban
mi mundo junto al aire.

Me dicen que el cielo y el miedo
tienen sus propios caminos 
que hoy tomé mi rumbo nuevo
cuando te dije adiós
y te dije libertad 
pero sin voz.

Que hoy yo ya no creo
en todo aquel que casi dios se siente,
que de su mundo ombligo nace, late, crece
para vivir por encima de las verdades
del sentimiento ajeno.

Pero yo ya no estaré aquí para leer
las letras de tus vientos
ni para extrañar tus noches mudas 
ni para abrir la incertidumbre 
a cada uno de esos misterios 
de tu casi todo digo cuando escribo 
casi todo soy y luego nada. 

A mí tu poli mar de amores
solamente me ha llenado de gotas de limón
los párpados.
A mí tu poli mal tratar de amarme
con ese amor tan poco amor
y tan cerrar puertas cobarde
tan sólo me ha servido:
para que tiemblen la esperanza
y solo encuentre sangre 
o mi fuerza en las palabras.

Y probablemente tú…
seguirás ahí todo manco,
todo niño chico y enredado dios
todo silencio en los labios
y versos comiéndose las horas
todo mudo laberinto incomprendido
en el que yo ya no seré:

ni la boca que un segundo más dicte tu nombre
ni la pluma que escriba nuevos versos
ni el aire que te encienda esa piel dormida
ni el vientre que te viva
ni el sueño que busques o te busque
al despertar.

Y tal vez,  tú también
un día descubras:
que existe una soledad pequeña y ácida
distinta a todas las demás del mundo
Que existe una soledad cruda y amarga
que vive escondida
sin acabar de asomarse
en cada gota de limón
que nace en nuestros ojos.




4 comentarios:

Laura Caro dijo...

A ver si es verdad que de este nuevo cumpleaños nace el olvido del amor que no cubrió tus expectativas. Ojalá que nazca una vida nueva y que la ilusión no la pierdas; has navegado sólo un trocito de lago ( Madrid no tiene mar, aunque nos empeñemos en tener playas) y existe un mar inmenso y desconocido allá donde tu vives.
Un abrazo al corazón.

eloy dijo...

hermoso poema, suave y delicado por fuera, ácido por dentro, como un limón

besos cítricos

eloy

Jose Zúñiga dijo...

Puriicadoras gotas de limón se han hecho hoy versos de factura hermosa. Da la sensación de ser un poema que te debías a ti misma. Y te lo has dado sin que te tiemble el pulso.
Bss

Carmela dijo...

Bonito, dulce, amargo.
Escribes genial.
Biquiños.