jueves, 13 de mayo de 2010

Pan duro


Hay días en que tú,

no apareces y el amor que siento

es un ave pasajera que al posar las manos

sobre mi pecho se escapa volando

hacia cien nubes grises,

que el canto de un violín

me pone demasiado triste,

y no puedo resistir

el llanto desgarrado

de su última nota

llorándome


Hay días, en que no necesito comer

ni dormir, ni tan siquiera hablar de ti

conmigo misma,

que frente a este monitor

me apago y me hago aguas

en el silencio,

me lleno solamente

la tripa de esperanzas

y trato de buscar por mi cabeza

algún sueño que no me venza de nuevo,

al corazón ya no le digo nada

ni le pronuncio tan siquiera

en voz baja tu nombre

ni le hablo de tus besos

porque hoy no hubieron besos

de los que hablarle


Y tú, que casi todo lo sabes,

sin saber apenas nada de mi nostalgia

caminas por otro mundo

muy lejos de las sombras

que se enredan esta noche

detrás de mi camisón

y a veces vienes y me sonríes,

otras lloras en un verso

y algunos días como hoy

dejas flotar silencios

en el aire para que lleguen

hasta mis manos

y así cuando los amase

sin levadura

y sin nada de ganas,

puedan hacerse pan duro

que sabe solamente

a todo aquello que se demora

a hoy no estoy,

a no sé si mañana voy a regresar,

a no sé que será ni si será de veras


Entonces yo, mientras los muerdo

me pregunto ¿si esto es amor del bueno?

¿si es éste es el amor que a ti te vale?

Y así voy matando las horas

poniendo en fila las palabras

que ayer me dijiste,

buscando entre las líneas

las que hoy no has traído

y escribiéndomelas yo

para encontrar consuelo


Es demasiado tarde ya,
debo madrugar mañana

apago el monitor,

me quedo a oscuras
empiezo a caminar

sabiéndome las sombras

de esta casa de memoria,

llego hasta las sábanas

que cubren mi cama,

allí en sus cálidos colores

donde siempre es primavera

y nunca ha nevado,

donde el deseo es tan intenso

como la fantasía prohibida
que a veces me concedo

cuando te añoro,

te persigo por los huecos

de mis sueños y de mi cuerpo

y vuelves a estar conmigo

danzando sobre mi vientre,

con mis propias manos


Y antes de dormirme

me pregunto, un poco triste

¿si esto es amor del bueno?

¿si es éste el amor que a mí me vale?


Mayde Molina



imagen "poema" de Teresa Salvador, "Fábulas" en Flickr:
http://www.flickr.com/photos/teresafabulas/4602360684/


2 comentarios:

Laura Caro dijo...

Me encantó.
En buena parte me identifico.
Si te ama como sabe, es amor del bueno porque no se puede dar algo que no se tiene y todo lo que es diferente, nos complementa.
Para esa parte de ti que no comparte,para calmar esa lágrima de incomprensión que corre inadvertida ya están los amigos, y los libros, y los sueños...
Buenas noches y felices sueños.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Lo leí, primero acompañado por la música (magnífica) del violín, y luego, leído por Lucía (¿puede ser?): en ambos casos me ha gustado mucho. Logras que el ritmo en un poema bastante extenso, se mantenga y no decaiga en ningún momento, lo que no es nada fácil. Muy bueno.