jueves, 9 de septiembre de 2010

A veces, el viento compañero...






















A veces, el viento compañero
Musita entre sus labios mis memorias
Relame con su lengua de fuego
Los cielos de mi gloria
Revuelve con sus celos
El celo con que yo guardo mis cosas
Esas, mis pequeñas y secretas cosas
Y poniéndose furioso, se alza sobre mí
Como un gigante poderoso
Me grita y me derrumba
Dejándome caer sin alas y sin voz
desde el aire, hasta el mundo de nadie
Estruenda tremendo frente a mis ojos
Me grita en los oídos
Y se abre otra vez camino
Entre mi ruido
Y tu silencio
Se abre camino
Mientras me amarra a su nada, sin remedio
A su nada

Y a veces, aún insatisfecho
Regresa para arrancarle a mi alma blanda
con su coraje, uno a uno el sueño de tus latidos
Y cuando yo le protesto o le digo
Se inventa razones para sellarme la boca
Pero yo, aún así, grito tu nombre
si no me ve
si no me mira
si no me toca
Antes de cumplir con mi derrota
Grito tu nombre, muy fuerte

Soy yo, la que te llama
La que escuchas en tus noches
La que pide que despiertes y vengas a rescatarme
De este destino inmerecido
De seguir aquí en el aire
Presa del viento y sin ti
Y así es como pido
Que vengas a socorrerme 
pronto de tu olvido

Pero tú, tú sólo sigues algarabías de vidas
Y a estruendos pequeñitos de mi voz y mi quejido
Te inundas cuando duermes en la desesperenza antigua
de tu memoria azul
Y te vas perdiendo de mis ojos, sigiloso
Mirando solamente entre tus sueños
Por una pequeña rendija
La noche eterna de mi mundo de aire

Y yo, yo  le pido entre susurros
Oculta del viento, yo le pido
Al amo del silencio
Al amo de la vida y de los sueños
Al dueño de la luna y de la noche
Al Dios de tus nubes
Y al Dios antiguo del mundo
le pido:

Que abras por completo esa rendija
Que vengas a salvarme de este viento y este frío
Que escuches mi voz vibrando en el aire contra el mundo
Que llegues a mi país pequeño entre susurros
Y te traigas una higuera, o un pedazo de tierra, o una orilla de mar
Al que yo pueda amarrar
Mis raíces y mis brazos junto a ti
Sin que me vuelque nuevamente
El viento hacia la nada

Y yo le pido:
Al Dios y al agua de la vida
Le pido
Que vengas a ofrecerme tu derroche generoso
Que dejes de dormir
Lejano al tiempo de mis ojos
Y que abandones como en un sueño, junto al mar
Las olas de mi nostalgia
Y el viento de tu soledad

“mujer de aire”

LLuís Llach







“País Petit” 



 

5 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Un tono casi elegíaco. Un poema que grita. No siempre la respuesta está en el viento.
Bs

Carmela Rey dijo...

Al final no se si el viento, es tu enemigo o tu aliado. De cualquier manera es un poema con mucha entrega y lleno de sentimientos.
Un abrazo

Leonel dijo...

"Soy yo, la que te llama
La que escuchas en tus noches
La que pide que despiertes y vengas a rescatarme
De este destino inmerecido
De seguir aquí en el aire
Presa del viento y sin ti
Y así es como pido
Que vengas a socorrerme
pronto de tu olvido"
Bastaria esta estrofa para acudir a socorrerte, pero das mucho más, entregas tu pasión al viento invadiendo todos los rincones de quien te lee.
Bello, Mayde.
Un fuerte abrazo.
Leo

Mayde Molina dijo...

Muchísimas gracias a los tres

Esta vez voy a contestaros conjuntamente, porque cada uno de vosotros me habéis planteado cosas que me gusta tratar de resolver. Realmente, como dice Jose este poema lo que quiere es gritar, para llamar la atención del mundo. Carmela y Leo, habláis sobre mi pasión o enemistad con el viento, y ahora al contaros a los tres el por qué, podréis entenderlo y así también ayudarme a mejorar esos aspectos que no queden claros en los poemas que voy escribiendo y subiendo aquí en el blog. Porque para mí, eso es lo bonito de poder compartir aquí en los blogs poder ayudarnos también entre nosotros.
Veréis todos los poemas o escritos que tienen la firma “mujer de aire” quieren formar parte de una especie de antología que trato de escribir hace ya bastante tiempo precisamente bajo el título “mujer de aire”.
Y ahí deseo dar a conocer a mi “mujer de aire” como la voz poética y como la mujer elemental, en este caso del elemento aire porque es la forma más sutil de acercarse al mundo. Por eso mi “mujer de aire” no es, por ejemplo, como la del poema de Juan Laurentino Ortiz, en que ella es el ser bello y casi inalcanzable, que se desvanece dejando atrás su rastro y esa belleza y esa tristeza al mismo tiempo, tras su pérdida.

Mi mujer de aire, pretende ser una voz que habla y se comunica con el mundo, que le dice las cosas que le preocupan y que le producen ese desarraigo que ella tiene con la tierra, precisamente por cómo está la tierra en estos momentos en que vivimos.
Ella es un ser sensible que quiere transmitirle al mundo la sensación de “caos” que existe en varios aspectos. Quiere hablarle al hombre de su necesidad de libertad y no arraigo aquí, porque este mundo, tal como está en estos momentos, no nos deja sentir esa libertad.
El viento es la fuerza superior de la naturaleza, y a veces es su enemigo y otras su aliado. Llevo un tiempo estudiando medicina china, por eso siempre ando metiéndome con los diferentes elementos, tratando de estudiarlos en profundidad en lo que representa cada uno de ellos en la naturaleza y en el ser humano. El “viento” en medicina china no es algo bueno, es un elemento arrasador, que penetra en el hombre y se transforma en fuego en su interior, enfermándolo. Hay un sinfín de enfermedades provocadas por lo que se llama en medi china “golpe de viento”. Por eso también mi mujer de aire a veces se enfrenta al viento y otras es como si se dejara vencer por él.
Ella lo que quiere es hablar con el hombre, llegar a él, contarle de sus pasiones y de su necesidad de vencerlas, para no sentir arraigo por nada, para ser verdaderamente libre mientras está aquí en la tierra.
Últimamente los poemas firmados “mujer de aire” han ido girando en torno al amor y al desamor, a partir de ahora iréis viendo también que pasaran a hablar sobre otras cosas como: la inocencia, la pureza, la infancia. Ella empezará a reclamarle al mundo y a las fuerzas gobernantes (llamarlo Dios o Espíritu de la naturaleza) el alma niña, el retorno del alma pura al planeta, a la paz del hombre, a encontrar la esencia más limpia del ser humano, cuando éste no se deje vencer por sus pasiones y sus arraigos.

Soy consciente de que es una idea ambiciosa, y no sé si voy a saber llevarla bien a cabo y sé que a veces puedo confundir bastante y parecer que el viento es como mi amor imposible y lo que me doblega o algo así, por eso me ha gustado explicaros todo esto, para que podáis entenderme y así también ayudarme, si os apetece, a mejorar esa voz poética que quiere transmitir mi “mujer de aire”.

Muchas gracias y montones de besos para cada uno de vosotros.

Carmela dijo...

Mujer de aire con lluvia de palabras, lo conseguirás sin duda.
Un biquiño poeta.