domingo, 19 de septiembre de 2010

kilómetro cero del latido




Préstame un murmullo de tu soledad, para extender sobre este campo de minas un poco de paz y silencios que apaguen todo el estruendo. Y un poco de agua blanca o de agua fresca o de agua clara.
Siento que ya me explota cuando lo rozan, que explota dentro de mí, que sin tenerme a su merced me tiene sometida. A mi mente ingenua: sometida, a mi paz en el amor: sometida, mientras me sigue palpitando perpetuo, explotándome tic-tac en vida, hasta que explote yo detrás, cualquier día de estos, sin llegar a comprender del todo, ni  al mundo, ni a los que son como tú...

Pero ese día, el mundo sabrá que no habrá sangre, que no habrá más campos minados, y esa capacidad que dicen que tiene el ser humano de: reconstruirse a sí mismo, de volver a inventarse, de volver a solearse, de volver a hacerse camino dentro del latido sofocado, de volver a ser río fluyendo en su sangre o casi el ave fénix renaciendo... 
En mí, seguirá siendo vuelo.
Vuelo alto para no mirar atrás, vuelo infinito para no querer volver atrás, para no sentirlo herido, volar al ritmo del  tic-tac de mi latido, hacerme huecos entre sus ríos de llanto en sangre y mi mar de llanto en paz.
Hacerme aire vivo, posándome en la nube de mi próxima esperanza, de mi próxima vida, de mi próxima secuencia de vida amando.
Y volver a estar allí, al completo: amando desde cero, como niña de aire ilusionada, como si no hubiese aprendido jamás a amar y por eso cuando ama sigue amando tan puro y tan cierto, que al que no es amor, la pena de no saberse hacer amor frente a ella, le duele tanto que le inunda como a la niña le inunda el amor.

Y estar amando yo mañana, de nuevo desde la ilusión y el soplo vivo de la vida, amando desde los ojos y no desde las palabras, amando más lo sabio del alma, que el intemporal lamentarse del cuerpo minado, o incluso, amando corazón minado, que como el mío,  sepa volar hacia la quimera, que para un soñador sabio de mundo, no es otra cosa que certeza...
La certeza de saber a pies juntillas,  como mandato del cielo,  como fe fija, que sólo amando de verdad y a quien te ama de verdad, se encuentra espejo a la que tú ya eras mucho antes de dejar que te sembraran un campo de minas en el pecho.  
Y digo “dejar”, sí…  cómo yo me he dejado, lo reconozco, porque siempre: es uno el que se deja, el que elige bien o elige torpe, el que se ilusiona sin ser capaz de percibir el aroma a soledades perpetuas como anclas,  el olor a no quererse bien como uno es, y estar necesitando, sin embargo, quererse tanto, tanto, y por qué es él así, tú no lo sabes ni nunca lo sabrás, pero cierto era que eso era lo que desprendía aquel amar al que quisiste entregarle tu canto de amor en vano.

Y ese canto ahí se queda, para el mes de las flores, se queda, para la música de la vida, y aunque no le cale ahí se queda, porque en este mundo solamente se borran las memorias de los peces y las de los pobres desmemoriados. Y no habrá sido excesivo, jamás será excesivo, porque ha sido  canto puro y vivo, y no existe derroche en ese exceso, y no existe maldad, ni ambición de esperar más, porque todo queda: flotando mágicamente en el aire. 
En el aire que envuelve al corazón, por que el aire es tu espíritu más vivo y la melodía que impulsa tu vida.

Y sentirse dichoso de poder volar aún, de saber cómo hacerlo, de poder estar lejano, de crecerse vuelo y crecerse más libre, y poder sentirse  mañana nuevo latido galopando, al susurro de un viento libre  y un mirar ojos limpios y un cantar cantar vida, y no rimar palabras, estar tan solamente buscando cantar el alma.  

Otra vez desde el kilómetro cero y sin mochila, punto de origen y partida de la fuerza primitiva que nos hizo "Ser" en este mundo. 
Y yo mujer de aire pisando esta tierra sin que me tenga que doler amar, prendiendo alas de oro al corazón, haciéndome guerrera de la luz de los amores nobles, matando de ceguera a los de amor cobardes, y hacer de mi corazón de selva la cuna donde bendecir y dar vida a  los sueños que serán alcanzables. 
Alcanzables, para el sueño que es del aire, que se duerme y se despierta tras la aurora, que se mece con el viento tras la aurora y se crece con el mirarlo con tus ojos. Mirar al cielo para creer, para traer el sueño a mi y ser yo el sueño. Por haber podido ser yo al fin, la del alma más errante, la del alma poeta, la que aprendía a volar al viento, cada mina o cada sueño que me “dejaba” pisar.

Y tú, tú quiérete bien mañana, canta también alma de poeta, canta canto vivo y nunca palabras vanas, porque quererse mal y cantar ronco, es quererse penas y quererse lenta muerte ronca que duele sobre la tierra del que ama. 

"mujer de aire"

8 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Con voz clara cantaremos... cuando podamos, Mayde.
Bs

Laura Caro dijo...

Me gusta todo, pero en especial, el último párrafo, que es la clave.
Primero quererse y después querer.
Me encantó poder mirarte a los ojos.
Un abrazo.

Leonel dijo...

Me gusta el lirismo de esta prosa, este vendaval de sentimientos que regalas, y que definir prosa es demasiado poco, porque dentro hay muchísima poesía.
Espero que el canto me llegue siempre co la voz limpia sin que se raje por el llanto.
Un besazo para ti.
Leo.
PS
Como te fue?

Anna Rossell dijo...

Buena prosa poética, que también está atenta al ritmo, un ritmo quizá marcado por las olas de tu mar?

Mayde Molina dijo...

Jose
Cierto Jose, tienes mucha razón, pero también pienso que hay que tener ganas de que la voz sea clara y sincera y así que no pueda confundir nunca a quien claridad necesita.
Besos


Laura
Gracias Laura, linda. Se hace necesario cantarle al alma y a la vida, mirarse a los ojos, quererse mucho…
A mi también me encanto mirarte y estar junto a ti
Besos de trilliza ehhh

Leo
Leo, eres un sol. No creo que sea lirismo, más bien es cantarle al desespero para que se ilumine la esperanza.
Tu canto es muy limpio, querido amigo, no tengas la menor duda. Fue todo bien, en cuanto pueda te escribo y te lo cuento
Besos mil, para ti

Anna
Muchísimas gracias querida, es un orgullo grande para mí que tú me digas eso. Sí, tienes razón, ese el ritmo marcado por las olas de mi mar dentro del pecho.
Ha sido un gusto inmenso conocerte in person, y ahora saber que nos tenemos tan cerquita, mirando hacia el mismo mar.

Besos

Juanjo Almeda dijo...

Hola Mayde, parece hace una semana que nos vimos, os hecho de menos.
Qué bueno esto de reproducir la poesía para ser escuchada en la red; coincido con Laura Caro en su comentario... Gracias por conocerte. Besos

Juanjo Almeda dijo...

Perdona, he escrito "echo" con hache. Buena noche...

Mayde Molina dijo...

Juanjo

Gracias a ti, yo también me alegro mucho de habernos conocido allí en Alcalá y ahora poder seguirnos aquí en los blogs. Me alegro de que te guste la reproducción en audio, si te apetece puedes usarlo tú también ipernity para tu blog y así grabar tus poemas recitados. Solamente tienes que hacer un clic sobre el enlace de ipernity y verás como funciona, es gratuito y muy sencillo de usar.

Besos