martes, 7 de octubre de 2014

Escribir...


Escribir y alzar un cortafuegos. 
Una boca de incendio que te salve.
Escribir; bajar hasta el mismísimo infierno, morder cuneta y labio. Y escribir para morir o vivir con tinta china y sangre. 
Escribir para decir que hoy al fin te sobrevivo y que es cierto: "el amor nunca te mata" 
Te teje y te hace fuerte y despiertas un día y te lo arrancas. 
Escribir; vivir dentro del tronco de un olmo y salir solamente a la intemperie para tatuarse en el pecho: causa y vida. Y así que lea y comprenda, que siempre acabo sobreviviendo. Que en este mundo de tuertos jamás los embusteros vencieron a los nobles. 
Escribir para uno mismo. Relatarse o re-inventarse y volver a construirse palmo a palmo, lenguaje a lenguaje.
Escribir y tener verbos de sangre que te salven del hambre del hombre ruin. Que siempre pueda decir: "me desmiembro de todos los tristes" Me desmiembro y elijo quedarme con mis rotos y volver a empezar como si la vida fuese simple y no hubiese peligro alguno en el amor. 
Escribir y hallar un patrimonio entre la mano y el pecho. 
Saber que he estado rimando obsoletos, para arrancarte de mí.
Obsoleto el recuerdo, tu tristeza de mundo derramada en mis pechos, tu mentira en mi trigo, tu peligro en mi fin, tu abandono en mi herida, todo selló obsoleto. 
Y sí, sí, sí...
Sobrevivo, para seguir escribiendo y sentir:
Que fuiste tú quien perdió. Que trepaste el descenso, bajaste de mi amor. Perdieron tus ejércitos la fuerza de mis lágrimas. No importa dónde estés, no importa dónde vayas, no importa lo que hagas...
Porque yo sal-va-je-men-te-me-al-fin-me-des-pren-dí:
de tu hombre-del-miento, del cuerpo-del-amor-funesto. 
Y ahora vuelvo a volar lento (porque volar tampoco es tan seguro) 
y apago los incendios a golpe de papel...
Ahora, que ya vencí otro agosto y ruge en mi pecho la leona que sabe deletrear tu nombre y decir: ¡Hoponoponoooooooooooooooooooo!
Ahora; márchate para siempre y nunca vuelvas. 
No asomes por mis versos. No bebas como un necio el último veneno, antídoto de ti... 
Hoy por fin, absoluta, bendigo las palabrasYa no hay tierra, ni patria donde inscribir tu nombre. No me quedan batallas ni cuentas para ti.                            
Puedes medirme acaso en el amor que te daba, o volver a morderme en esa muerte que ya no importa a nadie (ni tan siquiera a mí).
Contémplame descalza para el mundo; sin cobro revertido, ni equipaje de exceso hacia el pasado. 
Y arriésgate a tu suerte de hombre o de diablo.
Aprende, si es que puedes, y protege a tus hijas de riesgos como tú... 
Deja blanco el peligro, deja limpio tu ego, no lo laves en mí.

Que todo está obsoleto
Que todo está obsoleto
Y ahora, sobrevuelo
lejísimos de ti

"mujer de aire"



3 comentarios:

Rafael dijo...

Desgarrador escrito con el que uno se identifica al irlo leyendo y haciendo suyo letra a letra.
Un abrazo y feliz martes.

Darilea dijo...

Un vuelo fantástico, vuelo al sin miedo de sentir, de volar sin mirar atrás, vuelo en libertad de un soltar amarras y dejarse llevar.
Me encantó. Un besito :)
Vuela

Isabel Garrido Cuenca dijo...

Bonito y con fuerza, a echar el vuelo sin acordarnos del pasado... Un besito guapa :)