lunes, 29 de septiembre de 2014

La piel de una cometa







No sé, si llegarás a comprender que mi amor es un lienzo que se abre y prefiere los colores de la suerte: el rojo, el verdi-azul, el amarillo... pero amarillo-ocre, ¡eh! El magenta; ese precioso color que se desborda y que nunca atina a definir la boca de un hombre. 
No sé si sabrás reconocerte, como yo de otro mundo mucho más fuera y más lejos de éste. Un lugar inexistente  para la gente de a pie, o la que sólo cree en lo que ve por la tele, o se lee o se comenta o triunfa con unos cuantos "me gustas" en Facebook.
No sé si entenderás, o acaso habrás vivido,  la lenta cadencia de las horas; cuando la soledad galopa y es como una patria reconquistada y vencida ante uno mismo, para salir victorioso en las derrotas.
No sé si buscas o esperas alguna cosa concreta; o simplemente inauguras cada día como si fuese un estreno y te conformas, como yo, con todas las pequeñas cosas que están llenísimas de vida...
Si me imaginas, cuando despunta el alba y a veces tengo frío y sin embargo un fuego,  un verdadero fuego entre las manos; hace que me levante y tenga que sangrarlo todo frente a un café y un duende que cree tener una vida propia y angosta en mi cabeza.

No sé si aceptarás que sea adicta al chocolate... Al auténtico negro y macizo que me ha salvado tantas veces de errores y  otras adicciones. 
No sé si entenderás que mi amor siempre se busca en equilibrio preciso; que prefiere el alma, el tacto  y la lluvia, que la efímera belleza de los cuerpos perfectos de hoy en día. 
Si acaso te imaginas, que soy como un cervatillo herido y al mismo tiempo valiente y veloz, y por momentos voraz y frágil.
Que mi ciudad es el puño que aprieto, para decirle ¡Basta! cuando su sed me atrapa. Que mi palabra también basta para ahuyentarme lejísimos a todos los fantasmas: Amores-Amantes-Fantasmas, qué no sé por qué coño, a veces, insisten en tomar algún billete de vuelta a mis raíces. Yo ¿raíces? que vivo simplemente reiterando que "el pasado me ha hecho este presente" y que ahora ya nunca, pero que nunca, nunca, regreso a los andamios del fracaso.

No sé si aprenderás mi nombre secreto y podrás deletrearlo con la mano abierta en el pecho y una sonrisa en los labios. Si sabrás algún día que mi piel es de campo, como los jilgueros y que aunque carezca de plumas, cada amanecer me siento libre como un ave.
Que respiro, canto, calzo poemas, danzo en secreto y casi siempre desnuda. Que no me contagio nunca de la vergüenza ajena, o la costumbre, ni derrocho mi vida con quien no tiene ese tiempo preciso-precioso para la vida y la lumbre.
No sé si alguna vez te habré dicho que soy una mujer tan geminiana, que hoy vivo de la niña que quise desterrar de adolescente. Que tengo, dicen que tengo, el este puesto en Leo, mi Leo, y que eso teóricamente me hace más constante, más firme, más noble. Pero sólo lo dicen y los astros también juegan a conocerse a sí mismos mientras tratan de conocernos a nosotros.

Aunque lo que sí siento y afirmo es que estoy aquí para algo preciso, que aún no me ha contado nadie. 
Y mientras tanto; levanto, trazo mis propias cometas, mis delfines, intento que mi vida sea libre y cuando escribo; yo quiero que los versos contengan a alazanes. Me firma los poemas una "mujer de aire" y yo,le voy resumiendo mis memorias o mis incendios a golpe de palabra, bucle y avance... 
Y a día de hoy soy, sólo soy esta voz. 
La sed de una Cometa. 
¡El fuego para el Aire!

"mujer de aire"



2 comentarios:

Rafael dijo...

Tus letras me recuerdan lo que he intentado ser y muchas veces han intentado arrebatarme.
Un abrazo y feliz semana.

Darilea dijo...

Somos de viento y de arena, de polvo y agua, a veces barro, a veces asfalto.
Pero siempre volamos al galope de esas letras que nos miman cuando para el mundo somos uno más de entre tantos esclavos.
Besitos Mayde.
Pd: :)