sábado, 18 de diciembre de 2010

Tibieza...



Tibieza era dormirse de palabras,  crear un mundo nuevo sin nombrarlas, saber que el beso era su verbo, los labios su carne, estar desnudos de ropajes, el rojo de mi boca, el rojo en cada nota de mi voz, el pétalo entre abierto, la palabra, el susurro, el latido, la puerta del deseo.

Tibieza era  vestirse en piel de amantes, templarse, cerrar los ojos sin vendarse, abrir las manos al tacto del paisaje,  dibujarse desnudos con los dedos, jugar al veo veo con los dedos, sentir el tintineo, el cascabel de la risa, templarse a la caricia, rizar los versos con la lengua, morder tu beso en un jadeo, volver a renombrar cada lugar, hacernos del sendero de la sal y la saliva, beber la miel del agua,  vibrar donde se mece y nace el agua.

Deseo eran mis labios en tu voz,  mi voz templando el fuego de tu voz, tu boca en mi rubor, debajo de la piel la noche, la fantasía, sabernos del derroche,  latir en un reloj sin cuerdas y sin tiempo, sentir el mar y las olas y el vértigo del placer en nuestra alcoba.

Tibieza era el desnudo sin fronteras, la llama de las velas, el alma roja del amor a contra luz, a contra cuerpo,  el pecho  tú a tú, la piel de fuego, la brisa, la hoguera, la llama, la candela. Sentir tu lengua bailando en el descenso, mojando en el descenso, jugando en el descenso, sentir tu beso del revés, morir y renacer,  volver a respirar el alma de tu piel.

Tibieza era mirarse desnudos,  conocerse desnudos, desearse a ojos abiertos, a desnudo abierto, saberse de ningún otro lenguaje... 
Nacer a un Ser elemental, sentir a flor de piel cada elemento: el aire, el agua, el fuego,  fundirnos cual metal.
Bailar la danza de la lluvia,  el ritmo de la pausa, sentir el brío del galope, vibrar al viento de la sal, el mar a la deriva, la entraña contraída. 
Tener las cuencas de tus manos despiertas en mi pecho, tus venas despiertas en mi adentro, latir tus venas en mi adentro,  saciar mi sed bebiendo  tus jadeos, verter el grito de mi voz sobre tu cuello.
Hacerme llama de aire, volar sin esperarte, gozar sin esperarte, llamarte desde Venus, volarte desde Venus, volcarnos  desde Venus, caernos desde un cielo que ya ha sido incendiado, hacernos del lenguaje que hemos inventado, del beso y de las manos, cubrirnos mudos con sus pétalos, amanecer en el desnudo de otro tiempo.

Sentir la nieve fuera 
la prisa del mundo fuera 
la aurora despertando fuera 
el cielo en nuestro lecho
el calor del invierno debajo de la piel 
la hoguera en nuestro pecho
en nuestra desnudez
 El deseo flotando 
 en el lenguaje del aire

 "mujer de aire"


6 comentarios:

Ricardo Miñana dijo...

En estas fiestas tan entrañables,
junto a los familiares y amigos y
también para recordar a los que ya no están,
mis mejores deseos de felicidad
para ti.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Un abrazo.

Amelia Díaz dijo...

Qué precioso mi queridísima trilliza. Mi hermana querida...
Eres un alma tan buena y tan sensible que sólo puede crear belleza.

Taty Cascada dijo...

Querida Mayde:
Qué bien descrito ese sublime momento. Las palabras se han rendido en tus manos, las has cincelado, moldeado, y construido una prosa maravillosa...Cuando amamos nos entregamos de esa forma: desnudas, despiertas a sus ojos y manos, evadiendo toda limitación, porque el deseo quema más allá de la piel, quema el alma, y cuando se unen ambos, el fuego es tanto que nos cubre por completo...Amar así, es la perfección.
Un beso, bellísimo escrito.

angelcifu dijo...

Sigue tejiendo este vocabulario que rebosa deseo, pasión y ternura.
Leerlo me da calma. Yo creo que el cariño es el motor que mueve este mundo y por eso te deseo unas navidades mágicas con todo mi cariño.

Carmela dijo...

Tibios son tus poemas meniña.
Un bico muy grande.

J.M. Flearzey dijo...

DULCES DESTELLOS DE LUZ EN TUS PALABRAS ILUMINAN LA ORACION PLENA DE DEL DESEO... MUY HERMOSO ES ELCONTEXTO.. GRACIAS POR COMPARTIRLO...