miércoles, 18 de mayo de 2011

Ni dormida, ni despierta, ni enferma. Ni nada.


Como cada vez que me siento
débil o enferma,
febril te me apareces.
Golpeas en mis sienes
y quieres nuevamente
borrar mi nombre de la Tierra.

Lloras como un crío.
Te meas, pataleas. No puedes.
Nunca has podido enfrentarte
a la mujer de aire.
Pobre diablo.

Veo tu amor corto y enfermo.
Tus siete nudos en la cola,
la mala baba que gastas
bailando con tu sombra.
Rezo por todas nosotras.
Quiero avisar a tu novia
¡Decirle que corra, que se aleje, que huya!
Otra vez llego tarde
porque ella, tan ciega, ya ha bebido
tu amor venéreo.

Escribo una vez más la misma pesadilla.
Te borro con tinta prohibiendo
sigas existiendo en mí.
Me borro yo también.
Mi sangre se pierde en cada letra
mi sangre y mi letra
me salvan
cada vez de ti.

Y ya no sé si estoy dormida o muerta.
¡Pero soy libre!
Estoy desnuda en el aire.
Alguien lava mi carne.
Me limpia  tinta y sangre
del cuerpo, de las manos.
Abro los ojos y es él.
Mi ángel de amor, mi blanco Pegaso, blanco.
Besa mis labios;
me dice que no llore,
que ya no has de volver
jamás.

Nunca más a mí.
Ni dormida, ni despierta, ni enferma.
Ni nada.
¡Nunca!

Mi amor,  guerrero de la luz,
ahora me acompaña.
Ensambla a mi espalda
dos nuevas alitas.
Mi piel es blanca como su alma.
Y yo, voy sobre su lomo.
Le abrazo, me abrazo a él
¡Él es tan fuerte!
Le digo lo mucho que le amo.
Recuerdo: 
que ahora somos el pacto de amor sagrado.
Que estamos siendo de nuevo
a punto de enlazarnos
a ojos de este mundo.

Mi alma sólo de aire, mi ángel de amor,
mi corazón. Nos salvan.
Es él mi maestro.
Yo su agua.
En él sí está vivo su Dios, mi Diosa
Por eso, también en esta vida
te borra de mí, diablo.

Ya nunca habrás de regresar.
Ni dormida, ni despierta, ni enferma.
¡Jamás!

“mujer de aire”


1 comentario:

Oréadas dijo...

Nadie debería cruzarse con un demonio así, el amor todo lo puede y así su ángel la salvo de tan malas pesadillas.
Un besito Mayde