martes, 24 de junio de 2014

Playa Jirón...



Compañeros poetas de la palabra herida, narradores de vida... ¡Juglares de la tierra! 
Hijos de los que somos el mismo tronco de árbol. 
Voces de la memoria colectiva. Hijos de la caída y la bala en cada ala, la misma inanición por dentro... 
El trote y el galope: cien jinetes de viento, diez caballos de Troya, una misma canción que por el hombre llora... 
Contingentes del pueblo, fusiles madreselva de rigor y tristezas. 
Bocas de borla audaz que por el Basta se alzan y emprenden la batalla.
¡Aquí se os llama ahora...!
Como palabra del hombre, para frontera del dónde, como jirón de otra playa...
Porque hoy huele a madera y nada arde. Huele a fraude y corrupto tras corrupto, nos van ganando por goleada. Aquí nos sobra niebla y falta fuego, aquí corren cien liebres y el Hombre pide un "puedo"
Y hoy: "el puedo" es por el pan, por el salario, por la honra. Por la escuela que haga dignos a tu hijos y el hogar del anciano protegido...
El jodido y maltrecho "Estar-del-Bienestar" y el Creo en la mujer y la llevo en la piel como bandera.
¡Compañeros de vela, caminantes de proa!, 
Esta noche; he soñado con víboras de tierra, mordiendo nuestra espera. 
Esta noche y en la misma cuneta: el hijo del fascista, el mismo perro hambriento, ha vuelto a desangrar a mi tío-abuelo. Han vuelto a rematarlo de un solo balazo. Han callado otra vez, las voces de mi pueblo. Han vuelto a dejarme con mi duelo latiendo. 
¡Joder!  ¡Esta noche, han venido a bañarme el poema de sangre!
Y yo, que sólo llevo cometas en las venas; no puedo darme el lujo de ser una cobarde... 
Yo, que por ellos he puesto mi vida en la palabra, a día soy Nada, pero os digo... 
¡Nos lo han jodido todo! 
Mentira tras mentira nos han ido venciendo como a niños; nos han llenado de fútbol los domingos, de cine absurdo y de héroes los domingos, de consumismo las calles y de cenizas la vida...
¡Qué dejen ya de someternos, de tirarnos veneno! Que dejen de imponer el deshaucio en nuestros tantos millones de esquinas y ciudades de la prisa, que perecen cada vez que regresa la ley del más fuerte y los tocados y hundidos vuelven a ser los mismos.
¡Seamos aves-río! ¡Caballos desbocados! ¡Juntemos nuestras manos, nuestros cien gramos de trigo y esperanza... !
Porque aquí,  ya sólo avanza la cruda realidad abriéndose las puertas; cediéndole su trono a la indecencia, poniendo la intención sobre la mesa para crear nuevas leyes que defiendan a los pulcros verdugos que han ido estrangulando, uno a uno, los pilares básicos del hombre.
Los dueños del veneno que corre por la tierra, los Egos y Señores del gran Capitalismo. El que está coronando los días y a los pueblos. El que solamente existe para elevar a sueño lo imprescendible, a imposible e inalcanzable lo que sería justo para todos...


           "Tener un puesto en el mundo, un salario digno, 
un estado del  bienestar cuidando de ti y de los tuyos. 
Enseñando a los tuyos a crecer  y a abastecerse, 
a ser un día hombres Libres."

Pero nos siguen magreando, golpean y nos callan y uno a uno sacuden los valores, las causas existenciales de la vida... 
¡Qué lleven a sus hijos a las colas del paro y pongan en sus manos tan blanquísimas la fría dote de la espera y la angustia! ¡Qué mueran de una vez por todas sus caducas derechas necias y devastadoras! 
¡Qué dejen los hombres de bien de sostenerlos a ellos en lo alto!, ¡De salvarlos a ellos a golpe de azada y llanto... !  ¡Qué empiecen de una vez por todas las luces y los días de las revoluciones! 
Porque hemos tardado demasiado y nos están robando la VIDA...
¡Y qué me traigan de vuelta a Salinas, a Lorca o a Machado! 
¡Qué vuelvan los quebrados, los rotos, los forzosamente huidos! 
O en su falta de ellos, otros mismos; con la palabra azul y el mundo entre los ojos. 
Qué no deje jamás mi sangre y mi recuerdo a mi tierna y dolida madre-abuela... 
¡Qué el furgón de la pena me devuelva el fusil y al tío abuelo sesgado! 
Porque de ellos se contagiaron cada uno de mis gestos...
¡Qué perduren conmigo por siempre y en mi voz vivan los míos! 
Porque en ellos yo soy la de ahora. 
Yo, sigo siendo: la rebelde y la roja incendiada 
La incansable, la acusadora y la eterna guerrera de las causas del alma. 
La madera del árbol caído y la hembra del aire y la herida. 
La boca, ¡Qué ahora os está llamando a la vida!
A la vida, ¡ a la vida!
o al duro tumulto
de las barricadas

... Esta noche, he visto en la hoguera cien víboras hambrientas

mordiendo nuestra espera...