sábado, 10 de octubre de 2009

Deseo





Tiembla el tiempo
bajo las hojas secas
que el otoño volcó
al pie de mi ventana
Mudo momento
en que nace la pausa
en que atreverme
a pensarte
SERÁ DE NUEVO
MI FIN




La noche de mis soledades
muriendo siempre secreta
en la única huella de amor que tuve
La única huella nuestra
Vivirá en el papel y entre mis dedos
hasta que llegue otro invierno
en el que suspirar sin llantos


Mujer y hombre de aire
que fueron su sueño un día
Tiemblo y siento cual lamento…
Haberte perdido en el tiempo de dos mares
que siempre nos separaron
Verte naufrago 
fue mi castigo Sentir mi miedo anclado
y no navegar jamás
en busca 
de lo que fui contigo

Desnudo fuiste en mi vida,
bendito fuego en mis entrañas
Miel y Sal
esclavo de mi amar 
con ojos entre abiertos…

Malditos cuentos imposibles
para un ser de sueños frágiles
que sólo y simplemente
te sigue evocando a ti
Mi espejo de fuego y aire
de viento y soledad
al otro lado del mar

Una y mil veces
te sigo buscando:
en las pieles que rozan mi nuevo amanecer
en los besos mudos de otros labios
en las bocas que me llevan 
hacia ningún lugar concreto…
Teniéndote aun sin tu permiso
reviviendo en la ternura

que deja frente a mí 
el paso del destino
vestido cada vez 
con una nueva máscara
A sabiendas:

que eras tú,

aquel que lo imposible 
en mi borraba 
La plenitud de un Dios cautivo
en  placeres entregados a nuestro fuego manso
Enardeciendo sin conocer las pausas
mil auroras prendidas en el alma

Una palabra solamente 
dime:
y seré por siempre tuya…
Por siempre también frente a tus dudas
Te habitaré en el tiempo de los azules cielos en el silencio de las amapolas bravas
Y cuando llegue el invierno
me vestiré de malva
para no dejar de cautivarte nunca

Te besaré despacio y sin miedos
saciando tu hambre de mi piel en cada aurora
Me miraré en tus ojos sin temor
y nada será imposible 
si es que regresas tú…

Amarre de mi caminar en alas de una vida
en la que valga la pena amar sólo al viento,
aún sabiendo que el viento siempre huye.

A fuego y aire
A miel y piel que eriza el vello
Amor y deseo escrito
en la soledad dulce del alma

Te entregaré las fuerzas 
para sentirme más aún
de lo que fueras capaz de hacerlo 
en nuestros tiempos de gloria

Fue tu caricia mi destino
tus besos: mi paz y mi cordura
Tu incendio en mi piel: el despertar
Fuiste tú,
El único Tú de verdad
Y el único que puedo recordar
en mi vieja memoria
de besos furtivos a mi antojo domados
de las noches de lunas redondas y claras
de los motivos INFINITOS
en los que yo te dibujaba en otros rostros
mientras el tuyo siempre regresaba
Oh Dios…
Maestro del único verso

en el que se bañan los mares de las lágrimas
Dios de la última playa

en la que siempre me bañaré contigo…
¡VEN !
enséñame a amarte

una vez más…
Ahora o nunca
y para siempre

América… lo sé
Está muy lejos
más yo sigo

tan  cerca de tu sol...
















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